El Camino de Jesús
 
En el Evangelio de hoy, Jesús dice a sus discípulos que su camino lo llevará a morir en Jerusalén. No por causa del destino o por mala suerte, sino porque Él ha elegido ese camino, y sabe que su muerte será consecuencia de su actividad en favor del pueblo. De hecho, la muerte en la cruz era la pena para los subversivos políticos de su tiempo. Jesús nos propone claramente: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga”. Renunciar a uno mismo significa dejar a un lado toda ambición personal: “Felices los pobres” (cfr. Mt 5,3). Cargar la propia cruz es enfrentar, como Jesús, la persecución y la muerte por causa de la justicia: “Felices los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos” (Mt 5,10).

El 26 de abril de 1998 en la parroquia de San Sebastián, ciudad de Guatemala, el obispo Juan Gerardi fue asesinado a golpes en la cabeza. El brutal crimen se produjo 54 horas después de que Gerardi hiciera público el informe interdiocesano “Recuperación de la Memoria Histórica”, donde se documentaron más de 54,000 violaciones a los derechos humanos, entre 1960 y 1996, la mayoría de los cuales fueron cometidos por el ejército guatemalteco. Las víctimas fueron, sobre todo, indígenas. El ejemplo de nuestros mártires nos anima a seguir el camino de Jesús.
 
 
 
  Legales / Ediciones Paulinas S.A. de C.V. / México 2007