¿Quién cumple la voluntad de Dios?
 
Jesús, en el Templo de Jerusalén, cuestiona a los jefes de los sacerdotes y a los ricos “ancianos del pueblo”, con una dura parábola. Un papá tenía dos hijos y los mandó a trabajar a su viña. El mayor dijo que no iría; pero se arrepintió y obedeció. Este hijo representaba a las clases sociales más despreciadas: los cobradores de impuestos y las prostitutas, considerados pecadores públicos. El otro hijo, el menor, dijo que sí iría; pero desobedeció y no cumplió. Jesús les dice a las autoridades que son como ese hijo menor, pues de palabra han dicho “sí” a Dios, pero en los hechos no cumplen sus mandatos. Es una parábola de alerta, para que no nos creamos piadosos, sino que de verdad cumplamos la voluntad de Dios Padre.

Escribe Marino Restrepo, colombiano, en su autobiografía: “Mi vida estaba centrada en el dinero, la fama y el placer. Vivía en el medio artístico, totalmente alejado del Señor. Pero una Navidad, guerrilleros de las farc, me secuestraron a mí y a un sobrino. El secuestro se prolongó seis meses. Estuvimos escondidos y amarrados en condiciones infrahumanas, en medio de la selva colombiana, entre insectos y otros animales. Un día tuve la certeza de que Dios estaba conmigo. Por su gracia me liberaron y, desde entonces, cambié totalmente. Le entregué mi vida al Señor y ahora, como misionero católico, me dedico a difundir su Palabra”.
 
 
 
  Legales / Ediciones Paulinas S.A. de C.V. / México 2007