San Marcos, el primero en escribir evangelios, es muy explíc ito. En el Evangelio de hoy llanamente dice acerca de Jesús: “Subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre”.
Son tres signos perfectos: subió, está sentado y a la derecha del Padre.
A todas luces se trata de una profesión de fe en Jesús, Hijo de Dios, exaltado por encima de todo; sentado de igual a igual, a la derecha, en el puesto de honor. Así podemos percibir cómo la Ascensión completa el mensaje de la Resurrección y hace más explícita la fe en Jesús: proclama que Jesús es el Hijo de Dios y que está a la derecha del Padre.
El libro de los Hechos de los Apóstoles completa la visión con una invitación a no quedarse mirando al cielo, no en el sentido de prohibir la contemplación sino al contrario, invitando a hacer efectiva la contemplación del que está Vivo por antonomasia, dando frutos de vida eterna. |