El trigo y la cizaña
 
Hoy nos presenta Jesús la parábola del trigo y la cizaña, indicando que vivimos en un mundo donde hay personas buenas que buscan el bien de los demás, y hay también gente injusta, corrupta y violenta que daña y hasta mata a los demás.

Pero, ¿es correcto dividir la sociedad en buenos y malos? ¿No es cierto que, en nuestro corazón, todos tenemos bondad, pero también tenemos maldad que hay que cortar como cizaña?

El gran escritor ruso, Alejandro Solzenitsyn, nos dice en una de sus novelas: “Sólo después de años de prisión en Siberia, y luego de sufrir un tumor maligno, vi cómo el ser humano es malo y bueno. En la intoxicación de mi juventud, me creía infalible y muchas veces fui cruel; cuando tuve poder me volví opresor… Y sólo el largo tiempo tras las rejas y el dolor de la enfermedad, me enseñaron que la línea que separa lo bueno de lo malo pasa, no entre las naciones, ni entre las clases sociales o los partidos políticos, sino cruza en medio de nuestro corazón. Esa línea pasa dentro de nosotros y cambia a lo largo de los años… Incluso en corazones llenos de maldad, permanece un pequeño puente hacia el bien; y en el más bueno de los corazones, también permanece un rincón de maldad… Es imposible acabar con todo el mal del mundo, pero es posible disminuirlo en nuestro propio corazón”.
 
 
 
  Legales / Ediciones Paulinas S.A. de C.V. / México 2007