El más grande tesoro
 
Jesús nos cuenta hoy las parábolas del tesoro escondido y de la perla preciosa, para explicarnos que lo más valioso es volvernos discípulos suyos y vivir su amor. ¡Por eso hay que arriesgarlo todo! Quien experimenta el amor de Dios, “se llena de alegría” y es capaz de renunciar a lo demás. ¡Ese tesoro está al alcance de nuestra mano y es gratuito! Viviendo ese amor, ya nada más nos hace falta.

Un cuento ruso nos dice que un hombre soñó que al día siguiente un monje llegaría a su puerta y le daría un diamante del tamaño de un melón. Se despertó ansioso y, hacia mediodía, vio que venía un monje con una bolsa. Traía un enorme diamante y se lo regaló. El hombre saltaba de gusto, ¡era el más rico de Rusia! Pero pronto comenzaron las preocupaciones: “¿Y si alguien me roba mi diamante? ¿Dónde puedo guardarlo con seguridad? ¿Y si me matan por robarme el diamante?” Llegó la noche y se la pasó dando de vueltas en la cama sin poder dormir. En la madrugada, se decidió: tomó la bolsa con el diamante y se fue a buscar al monje. Lo encontró durmiendo plácidamente bajo un árbol del bosque cercano. Entonces le dijo: “Te devuelvo tu diamante. Aquí está. Dame mejor la paz y la riqueza interior que te permiten regalar un diamante como éste”.
 
 
 
  Legales / Ediciones Paulinas S.A. de C.V. / México 2007