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11 DIC

El lienzo guadalupano

Desde su aparición, la Virgen de Guadalupe ha sido una fuente inagotable de estudio para los científicos, la han hecho objeto de su trabajo por más de cuatro siglos. Las sorpresas han sido muchas
El lienzo guadalupano

Desde su aparición, la Virgen de Guadalupe ha sido una fuente inagotable de estudio para los científicos, la han hecho objeto de su trabajo por más de cuatro siglos. Las sorpresas han sido muchas.

 

Ya en el siglo XVI, unos científicos que se llamaban protomédicos, cuyos únicos instrumentos de trabajo eran sus sentidos, comprobaron que el ayate no había sido preparado para ser pintado. Todo mundo sabe que si se quiere pintar una tela se debe “aparejar”. Por más de 100 años la Imagen de la Virgen de Guadalupe estuvo sin cristal, al alcance de manos piadosas que pasaban por su efigie toda clase de objetos religiosos. Además estaba un terreno salitroso que echaba a perder toda clase de pinturas. Aparte de la humedad, la Imagen siempre estaba rodeada de veladoras y lámparas, lo cual es muy dañino para cualquier objeto material.

 

En el siglo XVII el inigualable pintor Miguel Cabrera hizo un peritaje que intituló “Maravilla Americana”, es el que,  aparte de constatar que no tiene aparejo la tilma, se dio cuenta que, al parecer, la Imagen está realizada con cuatro técnicas de pintura y que cada una de ellas requiere una preparación totalmente distinta, como son el temple, el óleo, el aguazo y labrado temple.

 

El marco de la Imagen era de oro y plata y se limpiaba con ácido nítrico. En el siglo XVIII lo estaban limpiando un día, cuando cayó dicho ácido en la Imagen Guadalupana. Como el ayate está hecho con fibra de maguey que es materia orgánica, con el ácido nítrico concentrado se produce un color amarillento en donde cae y, poco a poco, se va deshaciendo. A esto se le llama reacción “xantoproteica”.

 

En el ayate sucedieron dos fenómenos inexplicables: el ayate no se deshizo con el ácido nítrico y las manchas xantoproteicas se están borrando poco a poco. Todavía quedan algunas huellas del lado derecho de la Imagen viéndola de frente.

 

Artículo publicado en la revista La Familia Cristiana. Autora: Alicia Ventura Capilla

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