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01 JUL

"El Pacto Educativo Global para construir un mejor futuro"

Entrevista al padre Mario Ángel Flores,  rector de la Universidad Pontificia de México.

Entrevista al padre Mario Ángel Flores,  rector de la Universidad Pontificia de México

Por: Erick Morales Romero

La presente pandemia de Covid-19 ha agudizado algunas problemáticas sociales, tales como la desigualdad económica, la pobreza, la falta de oportunidades, entre muchas otras.

Por tal motivo, el papa Francisco nos ha invitado a sumarnos a un Pacto Educativo Global, con el fin de repensar los modelos educativos que formarán a las futuras generaciones, quienes tendrán la responsabilidad de buscar soluciones a las actuales dificultades y construir sociedades más humanas e incluyentes.

La revista La Familia Cristiana entrevistó al padre Mario Ángel Flores Ramos, rector de la Universidad Pontificia de México, quien nos compartió algunas reflexiones sobre el llamado que nos hace el Santo Padre y la importancia de ponderar una educación en valores desde el núcleo familiar.

LFC - Padre Mario Ángel Flores, después de la pandemia de Covid-19 el mundo tendrá la difícil tarea de “reconstruirse” para comenzar una nueva etapa. En ese tenor, el papa Francisco nos exhorta a adoptar un nuevo “Pacto Educativo Global” con el fin de construir sociedades más justas y fraternas. ¿En qué consiste la invitación que nos hace el Santo Padre?

P. MARIO ÁNGEL - Lo primero que debemos señalar es que se trata de una actividad propia en la Iglesia, la Iglesia de nuestro tiempo, con el fin de entrar en el campo del diálogo con la cultura y con el mundo. Recordemos que una de las tareas de la Iglesia es educar, enseñar: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio”. El Pacto Educativo Global está en un momento muy específico.

La época en la que vivimos, desde hace unos 20 o 30 años, está caracterizada por una emergencia educativa, de la cual ya hablaba el papa Benedicto XVI. Él lo señalaba en todos sus textos: hoy por hoy acontece “la fragmentación de la verdad”, que de alguna manera es la pérdida de la verdad y la dictadura del relativismo, es decir, la duda o el rechazo de la verdad.

Es ahí donde el papa Francisco convoca al Pacto Educativo Global, señalando que necesitamos una solidaridad universal. La Iglesia nos está convocando universalmente para reencontrarnos con el verdadero humanismo que se transmite en la educación. En septiembre de 2019 el Santo Padre nos convocó a una reunión que se realizaría en mayo de 2020. La pandemia vino a interrumpir ese proceso y además agravó su motivación, de tal forma que después de llamarla “emergencia educativa”, en octubre de 2020 el papa Francisco habló de la situación como “desastre educativo”, y no sólo son palabras suyas sino también palabras de organismos internacionales, que hablan de este “desastre educativo” agudizado por la pandemia.

LFC - ¿Qué elementos esperanzadores hay en nuestro sistema de educación nacional para llevar a cabo la tarea de humanizar a nuestra sociedad?

P. MARIO ÁNGEL - Hay una gran estructura educativa que se ha ido desarrollando durante muchos años y que se ha consolidado junto a un gran ejército de educadores. Yo creo que los maestros y las escuelas son una de las partes más importantes de la sociedad, las cuales deben ser fortalecidas por parte del Gobierno y Estado mexicanos. Pero también está la educación de los particulares, y de manera muy especial la escuela católica, en todos los niveles, desde preescolar hasta la universidad.

Sin embargo, en la actualidad las escuelas y los maestros están en un momento de mucha fragilidad. Todos sabemos que la educación a distancia que se ha promovido (en tiempos de Covid-19) no siempre es el mejor recurso, a pesar de que los alumnos están en casa. Los estudiantes de primaria y secundaria son los más afectados porque les está faltando propiamente el ambiente de la educación que se halla en las aulas, pues la casa, aunque es un lugar excelente, después de un año es insuficiente.

Es así como el papa Francisco, en esta invitación que nos hace al Pacto Educativo Global, en este contexto de fragilidad en el que estamos, nos invita a estar juntos para mirar más allá y superar todo esto que estamos viviendo. Sobre todo cuando en la presente crisis está aumentando de manera alarmante la exclusión de muchos niños y jóvenes de la educación de calidad. Si ya teníamos un déficit en el mundo, de más de 250 millones de niños, adolescentes y jóvenes sin acceso a una buena educación, con la pandemia esto casi se ha duplicado.

En este relanzamiento que hace el papa Francisco del Pacto Educativo Global, subraya la importancia de mirar más allá, de mirar con esperanza hacia el futuro, de superar las diferencias que nos impiden avanzar y reorganizarnos para ser capaces de dar una mejor respuesta a este desafío que nos presenta la vida, con esperanza, valentía y decisión. Por tal motivo, el Papa no sólo está convocando a la Iglesia y a las instituciones católicas, sino también al mundo entero.

LFC - Sin duda alguna, los educadores también tienen una gran tarea por delante. ¿Cuál es su importancia en los procesos educativos?

P. MARIO ÁNGEL - Una de las cosas que algunos entusiastas celebran es que tenemos los medios de comunicación y que estamos utilizando las herramientas digitales para transformar el mundo, pero no olvidemos que son solamente instrumentos porque el elemento fundamental es el educador, quien es una persona que está en contacto con otras personas. No confundamos la herramienta con los protagonistas fundamentales, que son la persona que se educa y el educador. Éste último comunica no solamente información, porque un libro, por ejemplo, comunica información por sí solo, pero el educador comunica mucho más: comunica valores con el fin de formar en la verdad, de formar una verdadera justicia. Y además es esencial el humanismo para formarnos y vivir en la verdad, y formarnos en la bondad que es un valor universal básico y que abarca todo de la personas, y formarnos para la belleza, que es el arte y la experiencia de Dios, y en ello está la capacidad de crear un mundo armónico.

LFC - Además de las instituciones educativas, el núcleo familiar también tendrá un protagonismo importante en esta misión, ¿cómo debe ser la labor de la familia?

P. MARIO ÁNGEL - La educación no es sólo un proceso escolar, pues comienza precisamente en el ambiente familiar, donde debemos rescatar lo que se comunica desde el inicio de la vida, desde los primeros pasos. Los padres comunican sus valores y aquí hablamos, en primer lugar, como creyentes, como cristianos. El papa Francisco no quiere reducir esto a la Iglesia; toda cultura tiene valores. El cristianismo es consciente de tener los grandes valores que brotan del Evangelio y que podemos resumir en una frase como lo hace Jesús: “Amar a Dios sobre todas las cosas, amar al prójimo como a nosotros mismos”, ahí está el núcleo de la educación cristiana, de la humanización que el cristianismo comunica, pero esto está abierto a todas las culturas, no es exclusivo del cristianismo.

El ambiente familiar debe formar personas, formar consciencia, descubrir la dignidad de cada uno, y desde ahí descubrir la vida como un don y una responsabilidad que se valora, agradece y respeta. El papa Francisco menciona, en el Pacto Educativo Global, que “la educación es sobre todo una cuestión de amor y de responsabilidad que se transmite de generación en generación”. Es decir, si yo he recibido la vida por amor (de mis padres y Dios), yo tengo también una responsabilidad hacia el futuro, y ahí está el contexto básico de la familia donde aprendemos las primeras y las más importantes actitudes ante la vida.

LFC - La pandemia también evidenció numerosos lastres sociales y culturales que arrastra la humanidad, como la desigualdad económica, la falta de oportunidades y la dificultad para acceder a servicios de salud dignos, entre muchos otros. ¿De qué manera, como humanidad, podemos superar estos obstáculos?

P. MARIO ÁNGEL - La pandemia nos ha hecho conscientes de manera más realista de lo que ya éramos, sociedades desiguales dentro de los distintos países y del mundo; esto ya lo éramos pero ahora lo vivimos con mayor intensidad y lo vemos con mayor claridad. Por ello, el papa Francisco nos invita a mirar hacia el futuro para ser más solidarios, una sociedad más humana, identificando cuáles son todas estas situaciones de fragilidad, de desigualdad, de necesidad social. La actual situación nos lleva no sólo a descubrir las grandes diferencias económicas, las grandes diferencias en la atención de la salud y de la educación misma que hay en todo el mundo, sino también a tener presentes las grandes urgencias que hacen que una parte de la población busque mejores condiciones de vida dejando su propio país y esto se convierte en un drama que afecta a la humanidad.

La solidaridad no es solamente otorgar algún crédito, es buscar un desarrollo más equilibrado, y esto lo señala el Papa hablando de muchas situaciones. Observamos este fenómeno de movilidad social (migración) porque hay violencia, pobreza, carencia, porque hay descuido en los menores, y esto no se erradica con el hecho de ir a otro país, sino de encontrar en la propia tierra las condiciones suficientes para el desarrollo. Entonces ahí está también el llamado a esta solidaridad global que va más allá de la Iglesia. Algunos cuestionaban que por qué el papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti hablaba de estos temas, y la razón es porque el Evangelio habla de todo esto: de la fraternidad, de la solidaridad y de que los países entre sí no estén constantemente en búsqueda de dominio, sino de solidaridad universal.

LFC - La pandemia también mostró que debe existir un respeto por el medio ambiente. Una hipótesis sugiere que el contacto irresponsable del ser humano con la vida silvestre ocasionó esta problemática de alcance mundial. ¿Cómo debe ser la relación entre la humanidad y la Casa Común para evitar que se repita una situación similar?

P. MARIO ÁNGEL - Más allá de la pandemia que estamos experimentando, todos somos conscientes de que hemos afectado a esta Casa Común, como la llama el Papa en su documento Laudato si’, su encíclica sobre la ecología, porque cada acción individual y cada acción social mejora o afecta negativamente al mundo en el que vivimos, entonces nos corresponde como personas y como sociedad tener una mejor relación con el medio ambiente. Estamos contaminando el aire, el agua, la tierra y nosotros dependemos de estos elementos. Si no cambiamos esta “cultura del descarte” por una cultura de mayor cuidado de la naturaleza, y nos estamos afectando a nosotros mismos.

Sin embargo, para la Iglesia hay algo más: no sólo es el cuidado de la naturaleza que nos rodea, es también lo que ya llamaba Juan Pablo II “la ecología humana”, es el cuidado de nosotros mismos, de nuestra dignidad, de nuestra vida, de nuestra naturaleza humana. Así como nos preocupamos del agua, del aire y de la tierra, debemos preocuparnos por la naturaleza humana que también está profundamente afectada. Y así como se afecta la naturaleza que nos rodea y vemos su deterioro, así vamos afectando a la naturaleza humana cuando no respetamos la vida, la justicia, la propia naturaleza del hombre y la mujer, su dignidad, el matrimonio, la familia. Todo está conectado, dice el papa Francisco en Laudato si’, todo este mundo está interconectado, y debemos ser conscientes de que estamos afectando también la naturaleza humana con tantas ideologías nocivas, es lo mismo que estamos haciendo con la naturaleza, si no somos conscientes no vamos a poder encontrar alguna solución.

LFC - Usted es el actual presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones de Educación Superior de Inspiración Cristiana (AMIESIC), ¿Hay alguna propuesta para atender el llamado del Pacto Educativo del Papa Francisco? En caso de que sí, ¿cuál sería?

P. MARIO ÁNGEL - Efectivamente en las universidades católicas en México, y en otras organizaciones similares a nivel latinoamericano y a nivel mundial, hay un programa para la formación humanista, además de la pastoral universitaria que tiene una finalidad un poco más de evangelización de los estudiantes. La formación humanista va en esta línea de formar consciencia, de crear valores, de poner en el centro a la persona, de valorar la dignidad humana y en fortalecer la visión de la vida como un don y una responsabilidad.

LFC - Por último, padre Mario Ángel Flores, ¿qué mensaje le diría a la sociedad mexicana y a los implicados en la educación en México, quienes se han enfrentado a numerosos obstáculos que ha generado la pandemia?

P. MARIO ÁNGEL - No hagan del ambiente educativo un motivo más de división, de enfrentamientos sociales, ni entre los maestros ni entre los alumnos. El ambiente educativo debe ser un motivo de esperanza para observar en la educación la posibilidad de ser una mejor sociedad y no un espacio de conflictos. Esto desde la formación de docentes y la vocación del maestro, con el fin de recordar que el educador está para fomentar una sociedad con valores, una sociedad con futuro; esto es muy importante porque cuando perdemos de vista que el ambiente educativo es uno de los ambientes esenciales para estructurar los valores en la concordia, en el desarrollo de una sociedad, estamos perdiendo lo fundamental.


Acerca del entrevistado

El padre Mario Ángel Flores es doctor en Teología Dogmática por la Universidad Gregoriana de Roma. Desde 2012, es rector de Universidad Pontificia de México. Actualmente es presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones de Educación Superior de Inspiración Cristiana (AMIESIC).

 

Artículo tomado de:
LA FAMILIA CRISTIANA, JULIO 2021 (PÁGS: 25-29)

 

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