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05 MAY

“La clase política tiene que renovar la manera en la que dialoga con nosotros” Mons. Rogelio Cabrera

Entrevista a Monseñor Rogelio Cabrera, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano

Por: Erick Morales Romero

Este 6 de junio de 2021, millones de mexicanos acudirán a las urnas para elegir a sus representantes políticos a nivel local, estatal y federal. Será una jornada electoral que se desarrollará en el marco de la pandemia de Covid-19, y donde los ciudadanos tendrán la oportunidad de elegir a quienes contarán con la responsabilidad de enfrentar las crisis social y económica ocasionadas por la emergencia sanitaria.

Por tal motivo, La Familia Cristiana entrevistó a Monseñor Rogelio Cabrera López, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, quién nos compartió sus reflexiones acerca de esta importante cita cívica que tienen los mexicanos y de cómo debe ser “la política al servicio del bien común”, a la luz de la encíclica Fratelli tutti del papa Francisco.

Elecciones y participación ciudadana

LFC - Monseñor Rogelio Cabrera, este mes de junio se llevarán a cabo elecciones para renovar numerosos puestos de elección popular en México. En el presente contexto, donde hay una importante crisis social y económica tras la pandemia de Covid-19, ¿cuál es la trascendencia de estos comicios?

MONS. CABRERA - Como nación es la primera vez que somos gobernados por MORENA y su ideología, que tiene un control no sólo del Poder Ejecutivo sino también del Legislativo. Así, estas elecciones de alguna manera se convertirán en una valoración que los ciudadanos haremos de su ideología política, forma de gobernar y cumplimiento de compromisos y promesas.

Personalmente, como ya lo he expresado a otros medios de comunicación, pienso que es necesario un equilibrio en las fuerzas políticas, que no necesariamente significa elegir a legisladores de un partido diverso al del presidente sino elegir a legisladores comprometidos primero con la ciudadanía antes que con una ideología partidista.

LFC - En su encíclica Fratelli Tutti el papa Francisco subraya que la mejor política es la que está al servicio del bien común. ¿Qué significa esto en el contexto mexicano?

MONS. CABRERA - La idea sería entender el concepto de amor político utilizado por Su Santidad en la encíclica. Es decir, procurar auxiliar de manera inmediata al hermano, pero generando un ambiente político, y social en general, que vaya satisfaciendo las necesidades primordiales del ser humano. Así, por ejemplo, el amor me conduce a alimentar a quien tiene hambre y, al mismo tiempo, viviendo este en su dimensión política buscamos la generación de fuentes de empleo estable y bien remunerado que le permitan combatir y vencer definitivamente el hambre. Este amor político implica el involucramiento de todos los que formamos la sociedad.

LFC - Mucha gente desconfía de la política, pues se siente defraudada luego de varios años sin que la realidad cambie. ¿En qué aspectos debe trabajar la clase política mexicana para generar confianza en los electores?

MONS. CABRERA - Desafortunadamente la política ha sido asociada con la demagogia, la mentira, el oportunismo y la corrupción. Es triste ver campañas en las que en lugar de resaltar las propias propuestas se busca desacreditar a los otros candidatos o partidos generando un ambiente de rivalidad y descrédito.

Así, creo que la clase política tiene que renovar la manera en la que dialoga con nosotros: mostrarnos su manera de pensar y la visión que tienen de nuestra sociedad y nación. Con sinceridad y apertura, no sólo durante las campañas previas a las elecciones sino también durante el tiempo que dura el mandato que los ciudadanos les damos.

Además, es importante cumplir las promesas hechas al electorado y rendir cuentas claras de lo que se ha hecho, de lo que se ha dejado de hacer y de lo que se planea hacer.

LFC - Desde su punto de vista, ¿qué virtudes necesitan buscar los electores en los candidatos para decidir a quién otorgar su voto?

MONS. CABRERA - Lo primero es una cierta coherencia entre lo que se propone y la manera como se vive. No podemos permitir que candidatos con una vida turbia controlen las decisiones políticas del país.

Además, en aquellos que buscan la reelección o la elección a otro cargo público, la capacidad de diálogo que han mostrado durante el ejercicio del cargo encomendado por la sociedad: el diálogo permite valorar si la persona cumplió con lo prometido, si atendió las necesidades actuales de la comunidad y si fue capaz de rectificar el rumbo cuando era necesario. Ahora bien, dialogar no es sólo hablar y escuchar a aquellos que nos dicen lo que queremos oír, dialogar es escuchar a todos los que se sirve: compañeros de partido, oposición, ciudadanos en general, medios de comunicación, empresarios, etcétera. Se escucha a todos y se presta especial atención a grupos específicos en temas específicos.

Basta de candidatos y servidores públicos que sólo salen a dialogar cuando necesitan el voto de la ciudadanía para posicionar sus ideas o beneficiarse ellos, sus familias y sus amigos.

LFC - Existe cierta apatía hacia los temas relacionados a la política o el ejercicio político. ¿Cómo fomentar la participación de todos?

MONS. CABRERA - He evitado la palabra poder para utilizar expresiones como “el cargo que le encomendamos”. Lo primero que tenemos que recordar todos los ciudadanos es que la nación no es de los políticos, sino de todos los ciudadanos. Que ellos son servidores y deben estar dispuestos a escucharnos, de otra manera no nos sirven. Como ciudadanos debemos tener la conciencia de que la nación, el estado, la ciudad, el barrio, la cuadra y la casa nos pertenece y es responsabilidad de todos conducirla a donde queremos.

Esto se realiza con la participación política plena: en el diálogo, en las decisiones, en las elecciones.

LFC - Monseñor Cabrera, ¿qué mensaje le daría a los mexicanos en vistas a estas elecciones?

MONS. CABRERA - Recientemente he elaborado para la Arquidiócesis de Monterrey una instrucción pastoral sobre la participación con cara a las próximas elecciones, llamada “Por una sinodalidad política”, y quiero compartirte algunas líneas de lo que creo que se tiene que considerar antes, durante y después de las elecciones (los números corresponden al documento antes mencionado):

27. Tanto a nivel local como a nivel federal, será de suma relevancia la decisión que tomemos los electores. Es por ello que, desde antes de emitir nuestro voto:

  • Necesitamos informarnos adecuadamente de las plataformas y principios de los candidatos, de los resultados que han obtenido como servidores públicos –en el caso de que ya lo hayan sido–, de sus posibles equipos de trabajo, de su honestidad y capacidad profesional.[1]
  • Es muy conveniente que motivemos a la participación de familiares y amistades: la abstención electoral será un enemigo a vencer.
  • Votar, ya lo he dicho, es un derecho y un deber que debemos ejercer en conciencia, por lo que debemos prepararnos intensificando nuestra oración personal y comunitaria, para solicitar la luz del Espíritu Santo que nos ilumine y podamos tomar la mejor decisión.
  • Si hemos sido elegidos para participar como funcionarios de casilla, consideremos esta oportunidad como una responsabilidad ciudadana y cristiana, y es preciso que nos capacitemos adecuadamente.

28. En la jornada electoral:

  • Recordemos que sólo por una causa grave podemos abstenernos de nuestro derecho-deber de votar. Confiemos en que para el día de las elecciones la contingencia sanitaria haya disminuido, para que, con las debidas precauciones, podamos asistir a votar.
  • Ojalá, antes de ir a la urna electoral, podamos hacer oración o participar en la Sagrada Eucaristía –presencial o virtualmente, de acuerdo con las circunstancias de ese día–, para llegar mejor dispuestos espiritualmente a expresar nuestro voto.
  • Ya en la casilla, en la intimidad de nuestra conciencia, votemos por quienes consideremos puedan servir mejor a nuestro estado y al país.

29. Después de las elecciones:

  • Recordemos que nuestra participación política tiene como momento privilegiado el acto de votar, pero no termina en él. Necesitamos dar seguimiento a nuestro voto, estar atentos a los resultados, vigilar que las personas elegidas cumplan con sus promesas de campaña.
  • Este 2021 ha sido considerado como un año eminentemente político, pero no olvidemos que todos los años lo son, aunque no tengamos elecciones. Nuestra comunidad tiene muchos problemas que exigen la atención no sólo de las autoridades, sino también de los ciudadanos.
  • Nuestra participación política permanente debe ser crítica, pero también propositiva. No es suficiente la denuncia, sino también el anuncio. Promovamos los valores del Reino de Dios (justicia, verdad, paz y amor) en todas las dimensiones fundamentales de la vida social: la economía, la educación, la familia, la recreación, la religión y también la política.

LFC - Para concluir este tema, me gustaría preguntarle lo siguiente: hace tres años, Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones presidenciales con una amplia mayoría, pues gran parte del electorado confiaba en que con su Proyecto de Nación la realidad del país mejoraría. ¿Cuál es la evaluación del gobierno actual, prácticamente a mitad de su sexenio?

MONS. CABRERA - Una de las alegrías que nos ha dado el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, pues quiero centrarme en las cosas que nos unen, ha sido que compartimos prioridades semejantes: los pobres, las familias, los jóvenes, los estudiantes.

Como todo proyecto político no es perfecto, pero al menos como Iglesia hemos buscado alzar nuestra voz y participar en la vida política del país cuando lo hemos sentido necesario, incluso llevando a nuestros representantes (diputados, tanto locales como federales, y senadores) las inquietudes y propuestas que tenemos y entablando un diálogo abierto con el mismo presidente cuando ha sido necesario.

Iglesia y futuro

LFC - El próximo mes de noviembre, México será sede de la primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe. Como representante de la CEM, ¿qué temas deben ser primordiales para abordarse en ese evento?

MONS. CABRERA - Un concepto que vivíamos en las diversas Iglesias de Latinoamérica, si bien tal vez no usábamos la palabra en cuanto tal, es el de sinodalidad: desde la primera Asamblea General del CELAM se buscó impulsar la participación de todos los que formamos la Iglesia en la acción evangelizadora y en el rumbo que llevamos.

Así, la Asamblea Eclesial nos permitirá, en continuidad con las Asambleas Generales y el Sínodo de la Amazonía, que todos, clérigos y laicos, asumamos el rumbo que debe tener nuestra Iglesia. Creo que el diálogo entre iguales, ya no sólo de un episcopado que propone sino de una Iglesia sinodal que dialoga, será el aporte principal de esta Asamblea.

Además, será importante tocar el tema de la pandemia, sus repercusiones y la forma en como Iglesia contribuiremos a dejar atrás las dificultades que nos ha traído.

LFC - En el contexto actual mexicano y en vistas al Proyecto Global de Pastoral 2031-2033, ¿cuáles son las urgencias que debe atender la Iglesia hoy en día y en el futuro inmediato?

MONS. CABRERA - El tema de las urgencias lo tratamos los obispos en el PGP desde una óptica constructiva, proponiendo los compromisos pastorales que como pastores de la Iglesia en México asumíamos: anunciar y construir la dignidad humana, compromiso con la paz y la justicia social, opción por los niños, adolescentes y jóvenes. Además, cosas muy al interno de la Iglesia: ser una iglesia pueblo, compasiva y que es verdaderamente testigo de la resurrección.

Obviamente debemos tener presente los retos que esta pandemia nos ha presentado: la pobreza creciente, la marginación de los adultos mayores y los niños, la violencia intrafamiliar y la necesidad de recuperación económica, empezando por la generación de empleos estables y bien remunerados.

LFC - Finalmente, ¿cuál es el mensaje que le comparte al pueblo de México en estos momentos de crisis social y económica por la pandemia de Covid-19?

MONS. CABRERA - No tengan miedo, pero sean prudentes. No debemos enfrentar con miedo esta adversidad, pero sí con toda la prudencia que se debe tener: asumir las medidas sanitarias, entender la importancia de la vacunación como un acto de caridad hacia uno mismo y las demás personas y procurar ayudar a quien lo requiere.

Dios, creándonos a su imagen y semejanza, nos hizo inteligentes y de esta forma estamos logrando caminos para vencer o al menos controlar al virus. Mi reconocimiento sincero a todo el personal del sector salud, en especial al personal médico y de enfermería de primera línea, así como a la comunidad científica.

También mi reconocimiento a todos los servidores públicos que, en mi opinión, han luchado para tomar las mejores decisiones en esta lucha, aunque en ocasiones unas contrasten con otras. Sólo los llamó a no politizar el acceso a las vacunas y buscar sinceramente que todos tengamos acceso a ejercer nuestro derechos a una vida saludable.


[1] Cf. Rogelio CABRERA LÓPEZ, Instrucción Pastoral: ¡Participar en política! Antes…, cit. Los numerales 27-30 están basados en esta Instrucción Pastoral.

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