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06 SEP

La labor del acólito

El acolitado pertenece a los ministerios de la Iglesia. ¿Qué son y cuándo nacieron estos ministerios? Descúbrelo en este breve artículo.
La labor del acólito

Redacción La Familia Cristiana

Con el fin de brindar y dar a Dios un culto debido, la Iglesia estableció desde tiempos lejanos algunos ministerios, que se les confiaba a los fieles para ejercerlos en la Liturgia y en la caridad. Estos misterios eran: el ostariado (guardián del templo), el lectorado, el exorcizado y el acolitado, considerados como ministerios menores.

Sin embargo, el Papa Paulo VI, en consonancia con el espíritu del Concilio Vaticano II, realizó la adaptación de éstos, quedando sólo el acolitado y lectorado, estableciendo que dichos ministerios son conferidos por el Obispo mediante el rito litúrgico de la institución de lector y de la institución de acólito; dejando en claro que estos ministerios pueden confiarse a fieles laicos, y no se considerarán reservados únicamente para los aspirantes al sacramento del Orden sacerdotal.

En el Código de Derecho Canónico, en el canon 230 establece lo siguiente: los varones laicos que tengan la edad y las condiciones determinadas por la Conferencia Episcopal pueden ser llamados para el ministerio estable de lector y acólito, mediante el rito litúrgico prescrito; sin embargo la colación de esos ministerios no les da derecho a ser sustentados o remunerados por la Iglesia”.

Ahora bien, según la Instrucción General del Misal Romano (IGMR) en su numeral 98, que el servicios de los acólitos está dirigido “para el servicio del altar y para ayudar al sacerdote y al diácono. A él compete principalmente preparar el altar y los vasos sagrados y, si fuere necesario, distribuir a los fieles la Eucaristía, de la cual es ministro extraordinario. En el ministerio del altar, el acólito tiene sus ministerios propios que él mismo debe ejercer.” Esos ministerio propios están dirigidos hacia los ritos iniciales y la Liturgia eucarística dentro de la misa, así como instruir a los fieles que ayudan en las acciones litúrgicas como son las de llevar el Misal, la cruz, los cirios u otras funciones similares.

Es importante señalar que el monaguillo no está instituido a diferencia del acólito, ambos tienen funciones diferentes, pero los dos están al servicio del altar.

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