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25 FEB

¿Seré yo el problema en mi matrimonio? Ejercicio de revisión interior

En los conflictos en tu relación te has preguntado: ¿Seré yo el problema en mi matrimonio? Creo que vale hacernos una revisión interior.

¿Soy yo el problema en mi matrimonio? Muchos tardan en hacer este ejercicio de revisión interior que increpa nuestra conciencia y el corazón, y es que nuestra inclinación natural cuando algo no va bien es siempre mirar alrededor buscando culpables.

Muchas de las razones de los conflictos en nuestro matrimonio tratamos de buscarlas afuera; ver que es lo que está causando tal crisis en la relación; pero a veces es necesario una revisión interior de nuestras propias actitudes.

Una comunicación efectiva y saludable de los esposos es una parte esencial de un matrimonio sano y fuerte, y nueve de cada diez veces, los problemas matrimoniales provienen de hábitos de comunicación muy poco saludables entre los cónyuges.

¿Seré yo el problema en mi matrimonio?

Un primer paso que es excelente para superar los comportamientos dañinos es hacernos a nosotros mismos y a nuestro cónyuge algunas preguntas difíciles y estar dispuestos a escuchar y aceptar las respuestas difíciles que a menudo son difíciles de asimilar.

Puede que se sienta incómodo, pero nunca superaremos nuestros problemas sin admitir primero que, puede haber algo que estamos haciendo, o cómo lo estamos haciendo, que está generando un problema en el matrimonio.

Respire ahora profundamente y reflexione en su corazón sobre cada una de estas preguntas para ver si hay conductas negativas de las que cuales tiene que deshacerse de inmediato por su propio bien y el de su matrimonio:

1. ¿Soy un mal oyente?

Lo confieso: yo he sido culpable de esto muchas veces de las que realmente me gustaría admitir.

Hay veces que nuestro cónyuge quiere hablar de algo, pero no tenemos ganas de hablar de ello en ese presciso momento. Así que, en lugar de decirles cómo nos sentimos realmente (u ofrecer nuestro oído para escuchar), terminamos escuchando a medias mientras pensamos en otras cosas.

A veces, sólo oímos una parte de lo que nuestro cónyuge está tratando de decir y nos perdemos todo el panorama porque estamos pensando en nuestra respuesta todo el tiempo. Esto sólo lleva a más frustración y finalmente termina la conversación sin nada productivo.

En vez de esto, debemos dar a nuestro cónyuge nuestra mejor atención al mirarlo a los ojos y escucharlo sin distracciones sin darle cabida a ningún otro tipo de pensamientos. Esto nos permitirá escuchar lo que nuestro cónyuge tiene que decir, y cultivará una conexión más estrecha y un entendimiento entre nosotros.

2. Critico siempre lo que mi cónyuge me dice?

¿A menudo me convierto en un crítico de lo que mi cónyuge tiene que decirme?

Esto es doloroso de verlo y palparlo en nuestra propia piel, e incluso he visto como las continuas críticas ponen fin a tantos matrimonios buenos. No creo que ninguna pareja casada trate de caer en esta dinámica negativa. Esto va suciendo gradualmente, y está arraigado mucho en el orgullo.

La crítica puede adoptar una variedad de formas, desde la agresión pasiva hasta la franqueza abrupta e incluso dura en las palabras, gestos y acciones.

Un cónyuge que tiene el mal hábito de criticar, a menudo siente que necesita corregir casi todo lo que dice o hace su cónyuge, y además siempre vive apresurado en señalarle cualquier cosa todo el tiempo.

Si hay un error o una falla de cualquier tipo (pequeña o grande), el cónyuge crítico se lo hace saber a su cónyuge de forma inmediata, ya sea en privado o en público, ya que no puede contener su deseo de ver lo peor y criticar. Poco a poco, el cónyuge criticado se siente no amado y no respetado, y la relación va rompiéndose.

En lugar de darle ese enfoque negativo y estar mirando solo las faltas, debemos resistir a ser críticos con nuestro cónyuge.

En la medida de lo posible, necesitamos pasar por alto las cosas insignificantes que nos pueden poner de los nervios. Si nuestro cónyuge hace algo malo o necesitamos señalarle algo, entonces, por todos los medios, tenemos que abordarlo. Sin embargo, necesitamos acercarnos a nuestro cónyuge de la manera más respetuosa y positiva posible para que podamos mantener nuestra relación saludable.

3. ¡Tú nunca! ¡Tú siempre!

¿Respondes  con frecuencia a tu cónyuge con palabras acusadoras como "TÚ NUNCA" o "TÚ SIEMPRE"?

Estas palabras llevarán a una pelea casi de seguro. A menudo se dicen de manera despectiva. Por lo tanto, rara vez ayudan a la conversación, corrijo, no ayudan en nada.

Uno de los cónyuges puede decir: "Tú NUNCA me escuchas", y luego el otro puede decir: "Bueno, tú SIEMPRE dices lo mismo, así que ¿por qué debería hacerlo yo?" Esto puede llegar a ser enloquecedor e hiriente parambos cónyuges. Estas palabras pueden ser dañinas o beneficiosas, pero depende de cómo las usemos., por ejemplo:

"Amor, tú siempre logras hacerme ver las cosas de mejor manera".

En vez de eso, usa estas palabras de manera positiva diciendo cosas como,

"Tú SIEMPRE sabes cómo alegrarme el día",

"Tú NUNCA te rindes, y eso me encanta de ti".

Esto hará que nuestro cónyuge se sienta como un tesoro precioso y valioso para ti y mantendrá la conversación en la dirección correcta.

4. ¿Respondes con un "¡Bien!", "Lo que sea", "Lo que tú digas"?

Seguramente, algunos de ustedes ya lo hacen con frecuencia, pero si no lo hacen, les animo a que desechen este tipo de respuesta en sus conversaciones. Estas respuestas son muy amargas y van enfríando la relación hasta el punto que uno de los cónyuges terminará por ya no querer pronunciarle una palabra,

Estas palabras son a menudo las que usamos para terminar las conversaciones, no para mantenerlas. Las decimos cuando no sabemos qué más decir, o simplemente estamos demasiado cansados o molestos como para dar una respuesta en ese momento. Son bastante hirientes y pueden dar inicio a una reciprpcidad de indiferencia en la relación y esto sí que puede conducir a una tragedia matrimonial.

En vez de tratar de cerrar las cosas de esta manera, ofrezca a su cónyuge un minuto de silencio juntos. Esto es más fácil de decir que de hacer, pero vale la pena el tiempo y el esfuerzo.

Únase a su cónyuge en oración, soliciten la ayuda de Dios. Cuando ustedes hacen oración juntos, no solo se están conectando de una manera íntima con Dios sino que también sus corazones se fusionan y vuelven más vulnerables a sus sentimientos el uno con el otro.

"Los maridos, comprendan que deben compartir su vida con un ser más débil, como es la mujer: trátenla con el respeto debido a coherederas de la gracia que da la Vida. De esa manera, nada será obstáculo para la oración". (1 Pedro 3,7)

Creo firmemente en el poder de la oración, y creo que Dios nos ayudará en nuestro tiempo de necesidad.

Entonces, ¿Qué has aprendido de este ejercicio de revisión interior? ¿En cuál punto crees que estás fallando más y cómo debes solucionarlo?

El siguiente paso de esta revisión interior es hacer los cambios necesarios en tu vida, en tus pensamientos y en tus acciones, para comenzar a comunicarse saludablemente con su cónyuge.

Si no está seguro de por dónde empezar, puede consultar muchos artículos de nuestra página web en nuestra sección de Matrimonios.

Haga algo para que su matrimonio avance en la dirección correcta y mantenga el rumbo, si lo hace, ten por seguro que vendrán grandes días para tu matrimonio.


Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net | Con aportes de: https://marriagetoday.com

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