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21 JUL

Vacaciones y tiempo libre para descubrir nuevas habilidades

Cuando los niños y jóvenes terminan su ciclo escolar es muy positivo que descansasen, sin olvidar que el aprendizaje y la creatividad no se detienen y siguen su proceso.

Por: Nereyda Rodríguez Ayala

¡Vacaciones escolares! Para muchos niños y adolescentes es tiempo de descanso y ocio, pero para los papás puede significar todo un reto, ya que al continuar la recomendación de permanecer en casa con el fin de evitar contagios del nuevo coronavirus, habrá que idear nuevas rutinas y actividades en el hogar y así eludir un ambiente de frustración debido al encierro, o de desorden por la ruptura momentánea de la rutina escolar.

Sabemos que el descanso y esparcimiento son necesidades primarias del ser humano, pero no todo tipo de ocio reporta beneficio en sí; por el contrario, niños y adolescentes podrían estar utilizando de forma inadecuada su tiempo libre.

Un claro ejemplo lo representa el exceso de tiempo digital, tan común en la población joven. Esto reporta −si no se usa adecuadamente− resultados contraproducentes: se puede fomentar el sedentarismo, el aislamiento y descuidar otras áreas de la vida muy importantes. Por supuesto, también existen opciones dentro de las nuevas tecnologías que favorecen la participación en familia, el aprendizaje y el movimiento físico. Se trata de cuidar el desarrollo integral y bienestar de nuestros hijos e hijas equilibrando los tiempos para cada actividad.

Un ocio positivo es aquel que tiene la capacidad de facilitar el desarrollo individual y colectivo, teniendo como resultado beneficios a nivel físico, emocional, cognitivo y social. El desarrollo de estos aspectos es imprescindible para el ajuste psicológico y la formación de la identidad en la etapa juvenil.

Por ello, se hace necesario la participación e involucramiento de los padres, con el fin de guiar y acompañar a sus hijos, supervisando el cultivo del tiempo libre de manera que sea positivo, enriquecedor y saludable.

Es importante la planificación de algunas actividades, ya que el ocio improvisado y casual requiere de pocas habilidades y conocimientos y, por el contrario, un ocio planificado y organizado exige esfuerzo, constancia y sentido de pertenencia de grupo.

Primero hay que explicarle al niño o al adolescente que el tiempo libre no significa sentarse a hacer nada por mucho tiempo, eso puede ser tan dañino como estar con demasiado estrés escolar. Tener este tiempo de esparcimiento significa dedicar horas a actividades creativas, sociales y lúdicas que no generen un estrés adicional, sino más bien placer y edificación personal.

El tiempo libre planificado positivamente es, para todos, un bien altamente estimado debido a su valor terapéutico, a su contribución a la salud física y mental y a sus beneficios en el bienestar integral de las personas. Por ello, hay que aprovecharlo y optimizarlo cuando se tiene la oportunidad de tenerlo.

Saber aprovechar estos momentos trae un sinnúmero de beneficios, tales como: salir de la rutina; renovar fuerza y energía, tanto física como mental; incrementar la autoestima y la realización personal; establecer relaciones más estrechas y afectivas; y, además, contribuir al crecimiento intelectual, creativo, artístico, cultural o, incluso, compensar insuficiencias de aprendizaje.

Aquí les damos algunas sugerencias para que los más jóvenes del hogar pasen unas vacaciones con esparcimiento, descanso, creatividad y tiempo en familia:

  1. Crear un horario para los días de vacaciones. Si bien se entiende que durante las vacaciones se pueda dormir un poco más, desvelarse demasiado o dormir muchas horas, lejos de hacer sentir descanso, a veces, agota más y crea una inercia poco sana. Así que, es recomendable levantarse a la misma hora todas las mañanas, desayunar y activarse.

  2. Dar una tarea del día. Realizar tareas en el hogar es una corresponsabilidad de todos los miembros de la familia y permite apreciar el esfuerzo de tener la casa en orden. Las vacaciones son para descansar, pero, la mayoría de las veces, la mamá y el papá tienen que continuar con deberes laborales; por ello, es importante el trabajo en equipo para que todos puedan disfrutar de descanso y esparcimiento. Doblar la ropa, hacer el almuerzo, lavar los trastes del desayuno o tender las camas no quita demasiado tiempo y permite estar en un ambiente limpio y ordenado. Durante estas actividades también podemos fomentar la creatividad e iniciativa pidiendo propuestas de nuevas y mejores formas de ordenar y organizar la casa.

  3. Aprender algo nuevo. ¿Qué mejor manera de invertir tiempo libre que aprender algo? Hay cosas que los jóvenes o niños tienen vocación o motivación de aprender, pero no lo han hecho porque no han tenido tiempo suficiente. Inscribirse a un curso online para llevar a cabo un pasatiempo, ver tutoriales para aprender alguna actividad divertida, o viajar virtualmente pueden ser actividades muy positivas. Más tarde, durante la cena, pueden platicar qué cosas nuevas aprendieron.
  4.  Hagan de la lectura un hábito. Nunca es muy temprano para hacer que los hijos se interesen en leer. Una práctica de lectura regular puede ayudar a enriquecer el vocabulario, la ortografía, incrementar la cultura y mejorar la comunicación. Es recomendable crear una atmósfera lectora en casa con buenas revistas y libros. Si los niños aún son pequeños para leer solos, lean en familia algún cuento o historia, al menos 20 minutos.
  5. Practiquen la jardinería. Es muy constructivo y plausible crear una conciencia ecológica en los niños y jóvenes. Hay una enorme satisfacción en ver crecer una planta o un árbol que plantamos nosotros mismos. Pueden hacerlo en un jardín, una pequeña jardinera o una maceta, todo depende del espacio del que dispongan, pero siempre es posible iniciar este edificante pasatiempo.
  6. Ver películas o series. Será casi inevitable, pero propónganse hacerlo en un nuevo idioma. Es una manera divertida de familiarizarse con éste, ya que mientras se escucha, las situaciones y lenguaje corporal de los personajes ayudan a contextualizar y relacionar las escenas con el nuevo idioma.
  7. Mantener el contacto. Motivar a nuestros hijos a que hagan llamadas o video-llamadas a la familia o a buenos amigos les ayuda a crear y mantener lazos afectivos y fomentar su empatía, tan importantes para el equilibrio socio-afectivo.
  8. Cocinen juntos. Además de que cocinar es un aprendizaje útil y necesario para todos, coadyuva a la integración, ya que se presta a la plática espontánea, y hacerlo de una manera lúdica, lo convierte en algo muy divertido hasta para los más pequeños. Después, disfruten en familia lo preparado.
  9. Desconéctense. Al menos un día a la semana, apaguen pantallas y dispositivos y jueguen un juego de mesa o armen un rompecabezas en familia.
  10. Fomenten la creatividad con manualidades. Utilicen material de reciclo como cartón, telas, o papel para dar paso libre a la imaginación. Pueden hacer un teatro guiñol con una caja grande, o un camión de carga con una caja de zapatos. También hacer figuras con plastilina o masa de sal, es fácil y divertido. Hay infinidad de ideas en plataformas virtuales como Pinterest o YouTube para hacer manualidades y juegos, con casi nada de dinero.
  11. Relajarse y reflexionar. ¿Con qué frecuencia tenemos la oportunidad de relajarnos por completo? En nuestra cultura es común creer que la inactividad física siempre es mala e improductiva, pero este es un pensamiento equivocado. También es importante permitir y enseñar a nuestros hijos que en algún momento es muy bueno dar paso a una pasividad reflexiva, es decir, a pensar, a orar, a respirar, a estar en silencio y con nosotros mismos. La vida espiritual y el pensamiento abstracto así lo requieren. Hay que permitir espacios también para esto último.

 

Cuando los niños y jóvenes terminan su ciclo escolar es muy positivo que descansasen, sin olvidar que el aprendizaje y la creatividad no se detienen y siguen su proceso. En familia y en el hogar siempre habrá oportunidades para expandir su mundo y hacerlos sentir felices.

 

Artículo tomado de:

LA FAMILIA CRISTIANA, JULIO 2021 PÁGS: 31-34

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